Archivos de la categoría Psicología

Poseer un Sentido o Propósito existencial

Más que comer bien, más que dormir bien, más que hacer ejercicio o tener relaciones íntimas, probablemente el factor esencial para una vida sana integralmente es tener sentido o propósito existencial. Esto había sido sugerido en la famosa cita de Nietzsche que se encuentra en El ocaso de los ídolos, que a grandes rasgos se traduce así: quien tiene un porqué encuentra un cómo. Y había sido reforzado por las ideas del doctor Viktor Frankl, autor de la logoterapia, en su libro El hombre en busca de sentido, donde expone que las personas que tenían un sentido existencial lograban superar la adversidad física y psicológica de los campos de concentración con mucha mayor efectividad. Esto empieza a sugerirnos el poder que tiene el ser humano para vencer todo tipo de adversidades cuando está motivado, tiene confianza en sí mismo y siente que existe de manera alineada a un propósito. Sigue leyendo Poseer un Sentido o Propósito existencial

Carl Jung sobre el acto de Dejar Ir

En la conformación de su propia teoría psicoanalítica, Carl Jung estudió las más diversas culturas, desde la alquimia occidental hasta el taoísmo, entre muchas otras corrientes un tanto oscuras para el pensamiento moderno. Notablemente, en su comentario al texto de alquimia interna taoísta El secreto de la flor de oro, el psicólogo suizo revela lo que podríamos considerar el secreto para la integración de la psique humana, algo así como el mecanismo que conduce a la piedra filosofal que es el alma en su estado individuado. Esta forma de operar de la psique es paradójicamente un no-hacer, lo cual es, como famosamente expresó Pascal, lo más difícil que podemos hacer: no interferir, dejar que la naturaleza corra su curso, que se autorregule y que la luz de la vida se actualice en nosotros. Este concepto se encontraba claramente en el wu wei taoísta, pero también en la teología del dominico alemán Meister Eckhart, quien enseñó que al anular la propia voluntad, la divinidad se asentaba en el alma y la creación (el Logos) perpetuamente se rehacía en toda su gloria. Sigue leyendo Carl Jung sobre el acto de Dejar Ir

Duelar lo que no fue

Hay vidas que quedan detenidas, como un tren lleno de pasajeros que se demorara en una estación aguardando a alguien que no se decidiera a subirse (pero durante horas, días, meses, años…). Un tren que, mientras tanto… no puede llegar a destino! En ese punto, si nos sucede, nuestra existencia se ha convertido en una sala de espera para lo que no es (y no sabemos si llegará a ser): nos hemos quedado aferrados a nuestra idea de cómo debían ser las cosas… y nos cuesta soltar esa idea, aún con costos altísimos! De allí viene una des-esperación que, si la sabemos escuchar, puede evitarnos el quedar entrampados en lo que plantea la canción del querido Serrat: “No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, ni nada más amado que lo que perdí”. Aprender a que el tren siga, y a despedirse de aquello que no va a subir (aunque nuestros planes tuvieran otra perspectiva) puede ser doloroso… pero altamente liberador. Lo es lo trabajamos como un proceso: duelar lo que no fue (que puede ser tan arduo como duelar cualquier pérdida de lo que sí hubo en nuestra vida). Hay hijos que no pueden llegar a ser adultos por esperar la aprobación de padres que no han sabido amarlos… hombres y mujeres que no encuentran a quien les aguarda en la próxima estación por esperar que a su tren suba quien ha tomado otra ruta… identidades que hallaríamos si renunciáramos al futuro que imaginamos (pero que el futuro no trajo, lo cual muestra que… nuestro futuro no era ése, sino otro que aún aguarda ser descubierto)… Lo que no hemos tenido, sabido, podido, logrado…No nos asustemos de la palabra “renunciar”. Renunciar puede ser un acto creativo, generador de lo nuevo. Re-enunciar: donde decíamos “sí”, enunciar un “no” aceptante y maduro… lo cual dará espacio a que pongamos el “sí” donde el “no” estaba cerrándonos puertas hacia caminos aún no transitados. Se trata de una libertad autoadjudicada que nos posibilita ser quienes no sabíamos que también éramos (y tal vez encontrar a quienes ignorábamos que también estaban!). Así termina Robert Frost su poema “El camino no elegido”:

“Debo estar diciendo esto con un suspiro

de aquí a la eternidad:

dos caminos se bifurcaban en un bosque

y yo,

yo tomé el menos transitado;

y eso hizo toda la diferencia.”

© Virginia Gawel Psicóloga, Directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires

 

Conocemos nuestra verdadera esencia?

Gnothi Seauton – Conócete a ti mismo. Estas eran las palabras que aparecían inscritas en la entrada del templo de Apolo en Delfos, sede del oráculo sagrado. Los habitantes de la Antigua Grecia visitaban al oráculo con la esperanza de descubrir lo que les deparaba el destino o lo que debían hacer en una determinada situación. Es probable que la mayoría de los visitantes leyeran esas palabras al ingresar al templo  sin darse cuenta que apuntaban a una verdad más profunda que cualquiera otra que el oráculo les pudiera indicar. Quizás también hubiera pasado desapercibido para ellos el hecho de que, Sigue leyendo Conocemos nuestra verdadera esencia?