Círculo Metafísico: http://www.circulometafisico.com/ Círculo MetaCuántico: http://www.metafisicacuantica.com/ Metafísica Cuántica, aplicada a la vida cotidiana, para lograr convivir, en un mundo mejor. En el Círculo Metafísico, se trabajo durante años, recopilando, comparando,y asociando los descubrimientos, de la ciencia física cuántica,con la Metafísica. La energía mental del pensamiento, actúa de manera específica, en la Matriz del plano unificado, y genera en el mundo, la forma de lo deseado. Al hacer clic en los anuncios que YouTube pone en nuestros videos, tu realizas un gran servicio, en el Círculo Metafísico. Y recibirás todo lo que deseas, por medio de la Ley de Causa y efecto, que dice, que todo el servicio que se hace de corazón, se recibe multiplicado, al ciento por uno.

No estoy en oferta. Aprende a estar sol@

Eliminar la dependencia emocional es posible, para ello es uno mismo el que debe tomar la decisión de cambiar para tener una mejor calidad de vida. Las personas que sufren de apego excesivo, no disfrutan de las relaciones, se enganchan en exceso y pierden su individualidad satisfactoria.
Hay más porcentaje de mujeres con este problema, aunque también hay hombres que lo sufren exactamente igual que cualquier mujer, con la desventaja de que les suele dar más vergüenza acudir a una consulta psicológica. Sienten que su hombría está en duda, cuando en realidad nada de eso tiene que ver, una autoestima baja puede acarrear este problema, independientemente del sexo de la persona.

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Plantas especiales para protegerse de influencias diabólicas

Desde tiempos antiguos las plantas han protegido los hogares, los campos o los negocios de malas influencias y también han atraído la buena suerte de aquellos que usaron sus propiedades para tal fin.
A veces mezcladas con otros ingredientes, siempre se han usado para usos benéficos y positivos: despertar la pasión del ser amado, para conseguir trabajo, dinero o contratos, para la buena salud, para alejar la negatividad, la mala suerte, para quitar el mal de ojo, lograr la felicidad, espantar los demonios o repeler hechizos, para limpiar la casa de envidias y habladurías.
Lavanda
Limpia el hogar de energías negativas, habladurías de otros y “trabajos”. Es una planta que atrae la buena suerte y el éxito. También alivia la ansiedad y la tensión, es útil para disminuir el estrés.
Preparación: guardar flores secas en una bolsita de tela blanca, cerrada con lazo también de color blanco. Guárdala debajo de tu almohada.
Verbena
Los celtas la consideraban como un arbusto sagrado y afirmaban que era una planta protectora contra el mal, salpicando la casa con infusión hecha de hojas de verbena y para atraer prosperidad económica ayudando el crecimiento de las cosechas. Con la verbena se utiliza toda la planta. Tiene propiedades astringentes, digestivas, diuréticas y purificadoras.
Preparación: hacer una infusión de 5 gr. en 100 ml. de agua proporcionará en los rituales de amor abrir nuevas esperanzas de conseguir la felicidad con la reconciliación, o abrirse a nuevos amores.

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La espalda no duele

No duele la espalda, duelen las cargas.
No duelen los ojos, duele lo que vemos y no queremos ver.
No duele la cabeza, duelen los pensamientos.
No duelen los oídos, duele lo que oímos y no queremos oír
No duele la garganta, duele lo que no se expresa.
No duele el estómago, duelen las situaciones que no digieres.
No duele el hígado, duele la ira contenida..
No duele el corazón, duele la falta de Amor.
Y es precisamente él, el Amor mismo,
quien contiene la más poderosa Medicina..

Cecilia Vazquez.
Biodescodificaciòn 

El flagelo del Hambre

A causa de la contracción económica provocada por la crisis financiera actual, el número de hambrientos ha saltado, según la FAO, de 860 millones a 1.200 millones. Tal hecho perverso impone un desafío ético y político. ¿Cómo atender las necesidades vitales de estos millones y millones de personas?

Históricamente este desafío siempre ha sido grande, pues la necesidad de satisfacer las demandas de alimento nunca ha podido ser plenamente atendida, sea por razones de clima, de fertilidad de los suelos o de desorganización social. A excepción de la primera fase del paleolítico cuando había poca población y superabundancia de medios de vida, siempre ha habido hambre en la historia. La distribución de alimentos ha sido casi siempre desigual.

El flagelo del hambre no es propiamente un problema técnico. Existen técnicas de producción de extraordinaria eficacia. La producción de alimentos es superior al crecimiento de la población mundial, pero están pésimamente distribuidos. El 20% de la humanidad dispone para su disfrute del 80% de los medios de vida. El 80% de la humanidad debe contentarse con solo el 20% de ellos. Aquí reside la injusticia.

Lo que ocasiona esta situación perversa es la falta de sensibilidad ética de los seres humanos hacia sus semejantes. Es como si hubiésemos olvidado totalmente nuestros orígenes ancestrales de la cooperación originaria que nos permitió ser humanos.

Este déficit de humanidad resulta de un tipo de sociedad que privilegia al individuo sobre la sociedad, valora más la apropiación privada que la coparticipación solidaria, más la competición que la cooperación, que da más centralidad a los valores ligados a lo masculino (en el hombre y en la mujer) como la racionalidad, el poder, el uso de la fuerza, que a los valores ligados a lo femenino (también en el hombre y en la mujer) como la sensibilidad hacia los procesos de la vida, el cuidado y la disposición la cooperación.

Como se deduce, la ética vigente es egoísta y excluyente. No se pone al servicio de la vida de todos y de su necesario cuidado, sino que está al servicio de los intereses de algunos individuos o grupos con exclusión de otros.

En la raíz del flagelo del hambre hay una inhumanidad básica. Si no se fortalece una ética de la solidaridad, del cuidado de unos a otros no habrá modo de superarla.

Es importante considerar que el desastre humano del hambre es también de orden político. La política tiene que ver con la organización de la sociedad, con el ejercicio del poder y con el bien común. Desde hace siglos en Occidente, y hoy de manera globalizada, el poder político es rehén del poder económico, articulado en la forma capitalista de producción. La ganancia no es democratizada en beneficio de todos, sino privatizada por aquellos que detentan el tener, el poder y el saber; sólo secundariamente beneficia a los demás. Por tanto, el poder político no sirve al bien común, crea desigualdades que representan una real injusticia social, y hoy mundial. A consecuencia de esto, para millones y millones de personas apenas sobran las migajas que no dan para cubrir sus necesidades vitales. O simplemente mueren como consecuencia de las enfermedades derivadas del hambre, en su mayoría criaturas inocentes.

Si no se produce una inversión de valores, si no se instaurara una economía sometida a la política y una política orientada por la ética y una ética inspirada en una solidaridad básica no habrá posibilidad de solución para el hambre y la sub nutrición mundial. Gritos desgarradores de millones de hambrientos suben continuamente a los cielos sin que vengan respuestas eficaces de parte alguna y hagan callar ese clamor.

Por último, hay que reconocer que el hambre resulta también del desconocimiento de la función de las mujeres en la agricultura. Según la evaluación de la FAO ellas son las que producen gran parte de lo que se consume en el mundo: el 80% – 98% en el África subsahariana, el 50% – 80% en Asia y el 30% en Europa central y del este. No habrá seguridad alimentaria sin mujeres agricultoras, si no se les da más poder de decisión sobre los destinos de la vida en la Tierra. Ellas representan el 60% de la humanidad. Por su naturaleza de mujeres están más ligadas a la vida y a su reproducción. Es absolutamente inaceptable que por el hecho de ser mujeres se les nieguen los títulos de propiedad de tierras y el acceso a los créditos y a otros bienes culturales. Sus derechos reproductivos tampoco son reconocidos y se les impide el acceso a los conocimientos técnicos concernientes a la mejora de la producción de alimentos.

Sin estas medidas sigue siendo válida la crítica de Gandhi:

«el hambre es un insulto; envilece, deshumaniza y destruye el cuerpo y el espíritu… si no la propia alma; es la forma de violencia más asesina que existe».

Leonardo Boff

L. A

Hasta donde es solidaria nuestra sociedad?

La hospitalidad a los haitianos: ¿cuán humana es nuestra sociedad?

El drama de cientos y cientos de haitianos, buscan hospitalidad en Brasil, representa un test de lo humana que es o no es nuestra sociedad. No quiero restringirme solo a los haitianos sino a tantas personas que son expulsadas de sus tierras, poseros, indígenas, quilombolas y otros, por el avance del agronegocio o desalojados, como recientemente del local de la OI en Rio de Janeiro, que tuvieron que refugiarse en la plaza de la Catedral de la ciudad. Sigue leyendo Hasta donde es solidaria nuestra sociedad?

Ser Felices ! Vivir la Espiritualidad. Vivir el Amor

Ser felices es mucho pedir; me conformo con vivir alegremente y esperar la felicidad en la vida eterna. Creo que, igual, nos cuesta estar alegres porque no estamos lo suficientemente conectados con nosotros mismos, y vivimos aferrados a nuestro ego en vez de soltarlo y animarnos a transitar el camino del alma que nos abre a nosotros mismos y a los demás. Si pudiéramos lograrlo, gozaríamos mucho más. Hasta la educación está mal entendida. Los colegios instruyen, trasmiten conocimientos y habilidades avanzadas, muchas de las cuales no son cruciales. Educar, para mí, es enseñar a convivir amando, enseñar a un niño a respetar y querer a su comunidad, a conectarse con ella. Un mapuche que ama su tribu, aunque sea analfabeto, es mucho más educado que un intelectual que no aprendió a convivir y a respetar a otros. Educamos el cerebro para saber más y las manos para hacer más cosas, pero no estamos educando el corazón para usar los conocimientos y habilidades al servicio del amor.  Sí, pero lo cierto es que el camino del amor es espinoso. Cuanto más se ama, también más se sufre. ¿Se puede ser feliz a pesar del dolor? ¿Cómo se hace para vivir cada día sobrellevando el sufrimiento? Para vivir con plenitud tenemos que aprender a sufrir. Nuestra cotidianidad está tejida de dolor y nada se logra con negarlo o taparlo. Creo que es un gran desafío aprender a encontrarle sentido al sufrimiento, preguntarnos para qué nos toca vivir esto o aquello, en qué nos ayuda a crecer, a profundizar. Como dice el refrán: “No hay mal que por bien no venga”, y yo le agrego: “si se lo encara bien”. Por ejemplo, yo tuve que luchar contra un fuerte cáncer de pulmón que me hizo sufrir mucho. Tuve miedo de morir. Pero hoy, mirando hacia atrás, veo que el estar tan cerca de la muerte me hizo valorar la vida, mi matrimonio, mi trabajo. Esta prueba, además, me ayudó con mi mujer a profundizar nuestro amor. El dolor es un misterio que hay que descifrar para poder vivir contentos y en paz con él, y a pesar de él. En sus libros usted habla de la necesidad de evolucionar espiritualmente. ¿A qué se refiere? ¿Se puede llevar una vida espiritual en medio del trajín diario, los apremios económicos, las presiones laborales?

El hombre por su naturaleza racional (por tener inteligencia y voluntad) es un ser espiritual. Esto es innegable y es muy diferente de ser o no una persona religiosa. La religiosidad me parece menos relevante que la espiritualidad. Vivir la vida del espíritu es conectarnos con la fuente de amor y abrirnos para ser canales al servicio del bien. Es alejarnos del materialismo y el consumismo que finalmente nos alienan: del deseo de tener el mejor auto, el departamento más grande o el viaje más extravagante. Es conectarnos con nuestro interior y este camino espiritual vale para todos: monjes, laicos, religiosos u hombres de traje y corbata de la city porteña. Vivir la espiritualidad es vivir el amor y esto presupone la madurez emocional. Para ser verdaderamente espirituales debemos primero ser personas maduras, íntegras. Debemos aprender a conocernos y reconciliarnos con nuestra historia y nuestras heridas; buscar y aceptar lo que somos, con nuestras luces y sombras; rechazar mandatos y exigencias que nos alejan de nuestro centro, nuestra esencia. Si aprendemos a conocernos, a amarnos y respetarnos, será mucho más fácil estar disponibles para los demás. Hay que dejar de lado el ego y elegir el camino del alma, del despojo y la entrega. Esto para mí es vivir la espiritualidad en este tiempo de posmodernidad.

Edición L.A

Dejarse querer, quererse a uno mismo

El psicólogo y maestro René Trossero ha ayudado a muchísimas personas a mejorar su calidad de vida. En una charla con , René Trossero afirma que para vivir en plenitud hay que dejarse querer, quererse a uno mismo y abrir el corazón a los demás; y que el desafío más grande es aprender a sufrir y a encontrarle sentido al dolor.

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Esperarse a si mismo

A veces somos crueles al evaluarnos: nos miramos, y creemos repetirnos infinitamente. Aquello en lo que aún somos torpes, aquello en lo que la sagacidad aún no se ha despertado del todo… se presenta como inmutable, inmodificable, y nos auto reprochamos: “Siempre lo mismo”, “Nunca aprendo!”, “Es inútil todo lo que haga!”… La palabra “reproche” viene de “reprobación”, “echar en cara”. Y, para crear un buen vínculo consigo mismo, es indispensable ver esa máquina de reprochar que llevamos dentro. Porque suele funcionarle mal un dispositivo: el de la perspectiva. Veamos…Los procesos de evolución de la conciencia generalmente requieren que hagamos un alto honesto en el camino y nos miremos con hondura: nos repetimos, sí; pero si trabajamos con eso que se repite, nos damos cuenta de que no hay tan exacta repetición. Que, como decía el querido Jung, hay regresiones al servicio de la progresión: retrocedemos en apariencia para ver con más claridad los viejos mecanismos, ingresando a ellos con mayor conciencia que la última vez. Y en ese aparente retroceso, en ese aparente estancamiento, si tenemos vocación de ver y si no nos tratamos con crueldad, observaremos que no estamos caminando en círculo, sino en espiral ascendente. Sigue leyendo Esperarse a si mismo

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