La maestría del Ser en el Camino del Guerrero

Nunca me pega”

-¿Pero te pega?- me pregunta la policía, una chica jovencita, con el pelo recogido que me hace acordar un poco a mi hija

-¿Te pega o no te pega, mamita? Decidite, porque no podemos andar tomando denuncias por boludeces- No sé qué decirle. Mi amiga me dijo que diga que sí, porque si no  me van a dar pelota, pero no sé qué decir. Porque Dardo nunca me dio un puñetazo. Ni una cachetada, ni una patada, ni siquiera me empujó. Pero le tengo miedo, igual le tengo mucho miedo cuando hago algo que no le gusta y él me mira y hace ese gesto con las manos, como que aprieta algo, y después descarga un puñetazo contra la pared, cerquita, cerquita, de donde está mi cabeza, pero no me pega.

-Estúpida-él me dice- Estúpida de mierda, gorda pelotuda, te tendría que echar a la mierda, a ver quién te aguanta, quien te da de comer- me dice, pero no me pega, A mí me gustaría tener mi plata, pero él no quiere que trabaje dice que soy una inútil, y que le va a salir más caro el collar que la perra, porque va a tener que pagar los juicios de mis clientas. Sigue leyendo La maestría del Ser en el Camino del Guerrero

Antes de ser martirizado, pidió a su esposa que perdonara a los asesinos

Mariano Mullerat será beatificado el 23 de marzo. El próximo 23 de marzo será beatificado Mariano Mullerat, laico asesinado durante la Guerra Civil española en la Catedral de Tarragona (España).

La ceremonia estará presidida por el Cardenal Angelo Becciu, Prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos; y será la primera beatificación que se celebre en esta catedral.

Con motivo de esta importante celebración la Archidiócesis de Tarragona ha lanzado una web que brinda información sobre la vida y el martirio de este siervo de Dios.

Breve biografía

Mariano Mullerat nació en la localidad de Santa Coloma de Queralt, en Tarragona en 1897. Estudió medicina en la Universidad de Barcelona y se “distinguió por su aplicación y por la profesión y defensa de la fe”.  Se casó en 1922 con Dolors Sans i Bové, en la localidad de la Arbeca, provincia de Lérida perteneciente a la Diócesis de Tarragona. Tuvo cinco hijas, ejerció como médico en los pueblos cercanos, se inscribió en el Apostolado de la Oración y animaba a los enfermos graves a recibir los sacramentos, asistía a los pobres gratis e incluso los ayudaba con medios materiales. Fundó y dirigió un periódico local en catalán “L’Escut” y fue elegido alcalde de Arbeca en 1924 y hasta 1939. Su elección no estuvo motivada por la pertenencia a partidos políticos, sino por el respeto y prestigio que tenía entre los habitantes En 1921 se proclamó la Segunda República. Mullerat era consciente del peligro que corría por el catolicismo que profesaba en el ámbito personal y profesional. Por eso, según recoge su biografía oficial, “se fue preparando para lo que presentía que le iba a ocurrir, y ya desatada la persecución, arriesgó la vida y se mantuvo generosamente al lado de sus enfermos”. Además pidió a su esposa que perdonara a los perseguidores como él los perdonaba. Milicianos del bando republicano ingresaron con violencia a su casa y, antes de obligarlo a salir, arrojaron por el balcón objetos religiosos y les prendieron fuego. Luego, mientras Mullerat estaba retenido, los milicianos volvieron a la vivienda y obligaron a su esposa y a su suegro a que quemaran todas las imágenes religiosas que quedaban. Durante el tiempo que Mullerat estuvo detenido, curó a uno de sus verdugos de una herida que se causó a sí mismo de manera accidental. También recetó medicinas para el hijo enfermo de uno de los milicianos que le mantenían apresado. Una vez ya subido al camión que le llevaba al lugar donde iba a ser asesinado, escribió en un papel el nombre de los pacientes que esperaban su visita y pidió que se entregara la lista a un médico de un pueblo cercano para que pudiera atenderlos. Fue fusilado, sin juicio ni defensa, el 13 de agosto de 1936 en un lugar denominado “el Pla”, a tres kilómetros de Arbeca, junto con otras personas. Según su biografía oficial, “se cree que el siervo de Dios tornó a exhortar a la plegaria a los demás detenidos. Una persona que pasaba por aquel lugar oyó que pronunciaba estas palabras: ‘En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu’”. Antes de matarlo le asestaron un golpe en el rostro con una azada, que hizo que se le saltaran los dientes.Tras dispararle, y cuando algunos de sus compañeros todavía estaban con vida, les rociaron con gasolina y les prendieron fuego. Los familiares de los fallecidos reunieron algunos de los restos calcinados y en 1940 colocaron las cenizas mezcladas en un monumento en forma de cruz que todavía hoy se encuentra en “el Pla”.

Foto: Archidiócesis de Tarragona.

L. A

 

 

Aprobado el decreto de beatificación del Siervo de Dios Mariano Mullerat y Soldevila

El pasado día 8 de noviembre, la Congregación de la Causa de los Santos promulgó el Decreto de beatificación del Siervo de Dios Mariano Mullerat y Soldevila, padre de familia y médico de profesión, muerto el 13 de agosto de 1936 en El Pla, cerca de Arbeca, por odio a la fe.

Tras comprobar la fama de martirio extendida entre los fieles y con el cumplimiento de las exigencias del Derecho, el día 9 de julio de 2003, el entonces arzobispo metropolitano de Tarragona y primado, Mons. Lluís Martínez Sistach, decretó abrir la Causa diocesana iniciando así el proceso de beatificación. Un año después, el día 26 de abril de 2004, se celebró la sesión de clausura. La Congregación para la Causa de los Santos otorgó el decreto de validez de los actos en 2007.

El lugar y fecha de la celebración de beatificación se darán a conocer próximamente. (Continúa)

Los Afectos Virtuales.El cambio debe comenzar por mi…

Escuchar, hacerse escuchar, poner límites, expresar el afecto, plantear necesidades, decir “no”, abordar temas difíciles, generar momentos de contacto profundo o de intercambio distendido… Cada uno de nosotros tiene determinadas habilidades de comunicación más desarrolladas, y otras que necesita desplegar.

Si hay algo que puede dar plenitud a un ser humano es sentirse comunicado con quienes le importan; y si algo le resulta doloroso es que esa comunicación no pueda lograrse.

Todos tenemos hambre de comunicación profunda, lo sepamos o no. Y si tomamos cada vínculo como un laboratorio donde explorar quiénes somos, qué emerge de nosotros, cuál es nuestra parte en la dinámica de esa comunicación, poco a poco vamos descubriendo posibilidades impensadas para evolucionar en nuestra manera de relacionarnos.

No se trata sólo de ideas: requiere de herramientas concretas para implementar en la vida cotidiana (algunas, en la soledad y el silencio; otras, en medio del intercambio con los demás).