8-de-marzo-dia-de-la-mujer (23)

O.N.U 1975=Día Internacional de la Mujer Trabajadora=

BASTA DE SILENCIO. Un día como hoy pero en 1908, 146 mujeres trabajadoras textiles, fallecían en un incendio en medio de una protesta por pésimas condiciones laborales en una fábrica en Nueva York. Por este motivo, la ONU en 1975 institucionalizó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Días como hoy siguen siendo necesarios porque aún cuando la búsqueda de la igualdad es tarea los 365 días del año, es una manera de asegurarnos que el debate se extienda por toda la sociedad, inclusive en aquellos sectores menos preocupados por estos temas, como lo son las organizaciones de trabajo.El pasado 27 y 28 de febrero se realizó en Santiago el IV Foro Global de Empresas por la Igualdad. Uno de los ejes abordados fue el diseño de acciones que involucren de manera protagónica a los hombres en esta agenda. Esto quiere decir no solo sumarlos como aliados a la causa, si no pensar que género no es sinónimo de mujer. Ellos también tienen género, uno construido a partir de estereotipos que les exigen un modelo muy difícil de cumplir: proveedor, valiente, exitoso, fuerte, etc. Hay una larga tradición en las empresas= equiparar género con temas de mujeres. Esto ha sido vital en las primeras etapas, ha contribuido a fortalecer nuestra participación activa, nuestro empoderamiento y visibilidad y a la creación de redes entre nosotras. Pero frente a todos los cambios generados desde este lado, tenemos que abordar ahora lo que sucede en la otra mitad. Esperamos que el impacto que el movimiento #MeToo está teniendo a nivel global sea el comienzo del final del silencio en torno al acoso sexual en el trabajo, como una particular forma de violencia de género. Pero estemos atentas al efecto rebote.

Algunos hombres ya no quieren en sus trabajos  compartir espacios a solas con otras mujeres, por miedo a recibir denuncias. “Es que ahora todo es acoso” esgrimen algunos. “Ya no se puede ni hacer un chiste” es lo que con mayor frecuencia escucho cuando trabajo talleres sobre sesgos de género en las empresas. Ellos están evitando tener reuniones de trabajo sin terceros/as testigos, prefieren no viajar con nosotras  y/o evitan establecer relaciones de mentoria. Me pregunto, ¿cómo hemos fallado tan groseramente con nuestros niños y adolescentes, que algunos hombres adultos tienen dudas respecto de qué conductas implican un abuso de poder, una violencia machista, un acoso?  Es hora de que las empresas aprovechen el #8M para involucrar de manera protagónica y activa a sus trabajadores en el cambio. Las mujeres ya tenemos bastante claro el panorama. No necesitamos empoderarnos más y más en un contexto donde no tenemos solidaridad. Estamos cansadas, necesitamos más personas comprometidas con no ser cómplices, con no quedarse calladas. Necesitamos hombres que cultiven la habilidad de escucharnos atentamente antes de interrumpirnos para explicarnos cómo es el mundo o sugerir que exageramos. Este #8M quiero menos llamados de las empresas para dar charlas para mujeres, y más solicitudes de replicar esta experiencia con un auditorio repleto de hombres. Por cada hombre que ejerce violencia o que acosa sexualmente, yo sé que hay muchos más que no lo hacen, que entienden muy bien lo que es un abuso de poder, una conducta inapropiada y el valor  del consentimiento. Por cada hombre que dice “ella se lo buscó” o “están exagerando”, sé que hay muchos más indignados junto a nosotras. Este #8M invito a las organizaciones a trabajar comprometidamente con la otra mitad, a exigirle más a la otra mitad. Es hora de ponerse a la altura de las circunstancias. Este #8M invito también a todos los hombres que están igual de indignados con la discriminación y la injusticia a no quedarse callados, a tomar acción. Precisamente hace muy poco, un grupo de hombres de Hollywood lanzó la campaña #AskMoreof Him, una respuesta frente a los reclamos de #MeToo y #TimesUp. Tengamos en cuenta que no es solamente valioso el papel de aquella primera persona que se anima a decir “alto”, a poner un límite en un contexto adverso. Igual de crucial es el papel de quienes los/as seguimos, quienes observamos este primer acto de valentía – leído muchas veces como locura -, y tenemos a su vez la valentía de ser quienes primero nos sumamos a la causa. En esta semana del #8M, aprovechemos la primera oportunidad que tengamos: un comentario sexista en una cena familiar, un intercambio de chistes inapropiado en los pasillos de la empresa, una decisión importante a tomar.

Terminar con la cultura del silencio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *