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La influencia de la Luna en erupciones volcánicas

Nuestro satélite ejerce una influencia gravitatoria palpable en nuestro planeta. Sin ir más lejos, es la responsable de las mareas que experimentamos cada día. Es cierto que, cuando la Luna está en el perigeo (el punto más cercano de su órbita alrededor de la Tierra), su atracción gravitatoria es más elevada. Pero no es una diferencia significativa. La luna azul no tiene ningún impacto en la Tierra Solo se trata de una coincidencia temporal. Por último, del mismo modo, un eclipse lunar no tiene efectos particulares (en este aspecto) sobre nuestro planeta. Así que no hay ningún motivo para la alarma. La Luna tiene un efecto muy conocido y bien estudiado en las mareas. Sin embargo, no se han encontrado evidencias de que tenga impacto alguno en las erupciones volcánicas. Dicho de otro modo, nuestro satélite no provoca, ni acrecenta, las erupciones volcánicas.

La situación alrededor del Monte Mayón, desafortunadamente, ha empeorado en las últimas horas. Las autoridades se han visto obligadas a aumentar el perímetro de seguridad en torno al volcán. Algo que está resultando especialmente difícil de cumplir. Según informan algunos medios, algunos granjeros y trabajadores, en canteras, han optado por permanecer dentro del perímetro para seguir trabajando. Lo mismo ocurre con el Volcán Popocatépetl en México, que explotó dos veces este marte s por la tarde. La columna de ceniza superó los tres kilómetros de altura.

Las erupciones volcánicas son parte del ciclo del planeta   no tienen, por tanto, ninguna relación con la Luna. En su lugar, son producto de la geología. Son una forma natural de que la Tierra (y otros planetas y objetos celestes, como Ío, un satélite de Júpiter) se enfríen y liberen su calor y presión internos. Los volcanes entran en erupción por diferencias de densidad y presión. La densidad más baja del magma, en relación a las rocas que lo rodean, provoca que se eleve..

Algo parecido a las burbujas de aire en un sirope. Se elevan hasta la superficie o hasta una profundidad que depende de la densidad del propio magma y del peso de las rocas por encima. A medida que el magma se eleva, las burbujas comienzan a formarse y las burbujas se forman a partir del gas disuelto en el magma.

Estas burbujas de gas ejercen una presión enorme. Algo que ayuda a que el magma llegue a la superficie y sea expulsado al aire. En ocasiones puede alcanzar grandes alturas.

Puedes observar el mismo comportamiento en un experimento casero muy popular. Una botella de una bebida con gas (sirve cualquiera) no tiene ninguna burbuja antes de abrirla.

La presión de la botella hace que el gas esté disuelto en la bebida. Sin embargo, al abrirla, la presión se libera y las burbujas comienzan a aparecer. Si, antes de abrirla, agitas bien la botella, la bebida sale disparada por las burbujas de gas que son expulsadas a toda velocidad. ¡No lo intentes en un espacio cerrado!

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