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Volver a la cueva

VOLVER A LA CUEVA :. 

“En la recta final del ciclo de la vida, las últimas hojas de otoño caen sobre el adormecido manto de la tierra. Estamos a punto de ingresar al invierno y las plantas ya no tienen calor para invertir en flores, aromas y frutos. Ahora la savia se refugia en el interior de la planta, para acumular la energía adentro y, gracias a eso, lidiar con el frío afuera. Es la tendencia generalizada en esta época del año.

Sin embargo, la naturaleza siempre nos espeja la belleza de la diversidad, y en el mismo momento que la mayoría de los gigantes verdes apuestan a la

quietud y la introspección, los pequeños macachines florecen espléndidos y nos regalan su color esperanza, frente a la parálisis de la planta más grande del planeta, llamada pasto.

La vida da vueltas en el ciclo sin fin, como canta “El Rey León”. Cada nuevo invierno y su fuerza de contracción, nos invita a mirar hacia adentro, para dormir en la cueva y soñar. Luego en la primavera, nuestros sueños darán su batalla por florecer. El calor de la vida recibirá la señal de partida, y luchará contra la fría inercia del invierno. El verano nos mostrará el esplendor de nuestro sueño y sus frutos. Para que una vez más, el otoño nos invite a soltar las hojas secas, que ya no necesitamos. Porque por muy buenos que sean, todos los sueños esconden consecuencias inesperadas, que deberemos reajustar cada tanto.

En perspectiva, la vida es un eterno espiral que vuelve a pasar por circunstancias similares, pero nunca iguales. Para pesar de los humanos controladores que aspiran a estar preparados para todo lo que les depare el destino. Visto desde un ser humano y su experiencia individual, la vida se parece más a un caótico e impredecible camino de hormigas, que a un ordenado espiral ascendente.

¿Cuántas veces quise lograr un objetivo y la vida no quiso lo mismo? ¿Cuántas veces me planteé una estrategia y, en teoría, fracasé? ¿Cuántas veces llegué a mi sueño de una forma mágica e inimaginable?

Tengo una frase al respecto: si no ocurre lo que quiero, es porque la vida tiene un sueño mejor para mí. Eso no quiere decir que no me frustre ante la derrota de mis planes. Me duele mucho cuando las cosas no salen como yo imaginé. Sin embargo, esta frase me ayudó a integrar dos cosas: primero que hay una fuerza superior que guía mis pasos. Segundo, que la supuesta derrota es un regalo de esa fuerza que guía mis pasos. Algunas veces es para que revise mis objetivos cimentados con miedo. Otras, para que revise mi forma de conquistarlos.

De la derrota aprendí, que dar lo mejor de mí, incluyéndome a mí mismo, es el premio que persigo. El resultado no es tan importante, como la felicidad que siento mientras soy fiel a mí mismo.

En la derrota aprendí que el resultado no está solo en mis manos, y al tomar conciencia de que muchas veces supuestamente pierda porque las cosas no saldrán como yo quiero, mi energía se enfoca en el disfrute de dar lo mejor de mí, y suelto el resultado.

Algunos resultados se dieron como yo quería, y otros no, pero yo disfruté de todos los momentos. Si no ocurre lo que quiero, es porque la vida tiene un sueño mejor para mí.

Las mejores victorias ocurrieron cuando todo indicaba que mantenerme fiel al corazón era un error, o incluso una batalla perdida.

Las peores derrotas ocurrieron cuando me di cuenta que había perdido la oportunidad de vivir fiel a mí mismo. Y los resultados aquí no tienen la más mínima importancia.

Escuchando, una vez más, la invitación del “ciclo sin fin” de la naturaleza a soñar, como si fuera un oso a punto de entrar a la cueva del invierno, reconozco que mi destino es mío, y por eso no es de nadie más. Y con esa confianza, me entrego al sueño. Ya no me importa que se haga lo que yo quiero. Sino que sea, lo que Es. Habrá pérdidas y encuentros.

Quiero estar conmigo mientras vivo el sueño que soñé. Porque cuando termine este tiempo y me despierte, me daré cuenta que todo el tiempo, estuve soñando dentro de mí.

Con todo cariño, hasta el mes que viene…”

* Alejandro Corchs Lerena – Columna Mensual – Julio 2016 *

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